Dice el viejo adagio que el “trabajo dignifica”, pero como todo en esta vida, el exceso nunca es bueno. De hecho, hace unos días leíamos que las horas extras pueden llegar a ser malas para el corazón, lo mismo que trabajar bajo presión o tener a un incompetente por jefe.

Igual con la que está cayendo (nos referimos, claro, a la crisis) hablar de horas extras o jefes desconsiderados parece estar de más, ya que más de uno y una estaría dispuesto a (casi) todo con tal de tener trabajo y llevar un sueldo a casa a final de mes.

Pero el caso es que la crisis, la temida crisis, también está pasando factura en la salud mental de los trabajadores. Así que ahora, además de tener un jefe incompetente (si lo tienes), te puedes ver haciendo más horas extra que nunca, compitiendo con tus compañeros de trabajo para no ser tú el siguiente a quien despidan y, como guinda, andar preocupado tanto por tu futuro laboral como por la buena marcha de la empresa en la que te pasas media vida. Todo ello sin olvidar el mobbing, una práctica que ya sufren más de 1,3 millones de españoles. Un cóctel de estrés y ansiedad que bien puede acabar con una baja por depresión. Los expertos ya lo advierten: las enfermedades mentales pronto se convertirán en la principal causa de baja laboral.

El trabajo dignifica, sí, pero no siempre; no de cualquier manera.