La BBC publicaba ayer una noticia que abre un interesante debate: ¿deben los médicos decirle a sus pacientes que están obesos, o directamente decirles que están gordos? La reflexión viene directamente de la ministra de sanidad británica, quien ha declarado que al ser llamado “gordo” por el médico, el paciente se verá más motivado para perder peso y cambiar sus hábitos.

En el debate abierto las posturas son claras: por un lado, tenemos a los que aseguran que no se puede estigmatizar a las personas con sobrepeso, ni utilizar un lenguaje ofensivo en la consulta. En el otro extremo, en el que también se encuentran médicos, están los que defienden llamar a las cosas por su nombre, aunque la sinceridad pueda ser a menudo tan dura como un puñetazo en la cara.

La obesidad es un grave problema para la salud, pero es también un problema social y económico. Los casos de obesidad en Europa se han triplicado en 20 años, alcanzando las proporciones de una auténtica epidemia. En España, uno de cada cuatro niños pesa más de lo recomendable, motivo por el cual el ministerio de Sanidad acaba de limitar la venta de alimentos calóricos en los colegios.

Teniendo en cuenta que el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios son la principal causa de la obesidad, tal vez sí sea necesaria una ración de sinceridad para que, como reclama la ministra británica, la gente tome conciencia de la necesidad de cuidarse.

Y vosotros, ¿qué opináis?